¿Quién manda en tu empresa, Tú o el Desmadre Operativo?
Si estás en todos los grupos de WhatsApp, copiado en todos los correos y con tu equipo esperando a que les digas qué hacer. El Desmadre está al mando.
Muchas veces justificas esta situación porque piensas que siendo el Dueño tu obligación es resolver problemas.
Hasta te sientes orgulloso de la cantidad de urgencias y temas que resolviste en el día.
Sin embargo, cuando vas manejando de regreso a casa, piensas: No hice ninguno de mis pendientes; llegando, le avanzo antes de cenar.
Y así sucesivamente, cada día, cada semana y cada año.
Esta situación no solo te agota física y mentalmente, también produce una cantidad impresionante de desperdicios: Casi la mitad de tu Nómina se va en retrabajos y urgencias.
Cuando calculas el monto de estos desperdicios, entiendes con claridad por qué la rentabilidad sufre tanto a pesar de tener un ritmo creciente de ventas.
¿Evitar o Resolver?
Tu trabajo de Dueño es evitar que los problemas ocurran, no resolverlos.
¡¡Achis!!
Cuando solamente resuelves, los problemas se repiten con mucha frecuencia.
Cuando tu enfoque es evitar que ocurran, construyes acciones, reglas e indicadores una sola vez.
O dicho de otra forma, en lugar de resolver 100 veces el mismo problema, inviertes tiempo y esfuerzo para que tu operación evite que ocurra de nuevo.
Son dos visiones totalmente diferentes.
Resolver es reactivo y produce pérdidas en todos los frentes.
Evitar es preventivo y protege la rentabilidad de la empresa.
Esa es la diferencia entre estar al mando y mandar.
Regresar al Mando
Y digo “regresar” porque ya estabas ahí.
Tu empresa la fundaste y creciste desde tu posición de mando.
Gracias a tu fortaleza como líder, tu empresa creció y la operación se desbordó.
Al desbordarse la operación, toda la empresa se desmadró.
No está mal, está desbordada porque le falta consistencia operativa.
Es decir, que la empresa funcione con los mismos criterios, reglas y resultados sin depender de quién la opere, ni de ti como Dueño.
En el inicio de los tiempos, cuando arrancaste tú solo, todo estaba bajo tu mando. Había consistencia porque sabías a la perfección el estado de tus clientes, los servicios, la facturación y el saldo en el banco.
En el siguiente escalón, con tu equipo inicial de 5 personas, la consistencia se mantenía. Porque toda la información estaba al alcance de tu mano, solo necesitabas voltear para preguntar. Todo tu equipo operaba con la misma información de referencia.
El punto de quiebre siempre ocurre cuando superas las 30 personas. Porque la información se diluye, se pierde la referencia común. Se perdió la consistencia.
La pregunta del millón: ¿Cómo regreso al mando?
Transfiriendo la operación de tu mente a un modelo operativo integral, que aproveche todos los recursos que has construido, consta de tres pilares:
- Claridad Operativa. Responsabilidades claras que hacen escalable la operación.
- Ejecución Consistente. Evita la improvisación; mantiene a tu equipo enfocado.
- Indicadores y Consecuencias. Generados desde el trabajo cotidiano, mantienen el rumbo y anticipan desviaciones.
Regresar al mando significa tener una empresa que funciona como tú quieres, sin que tú la operes. Se autorregula con indicadores claros, es escalable.
Tu empresa, contigo al mando, florece. Tu empresa, con el Desmadre al mando, sufre.
Querido Dueño, ¿Mando o Desmadre?
Recuerda: Estar al mando

