Prohibido Subsidiar

Cuando subsidias a las personas que no cumplen con su trabajo, estás premiando su irresponsabilidad.

Porque al final del día, tú acabas haciendo su trabajo y las personas se relajan porque tú siempre salvas la situación.

Entonces, cada vez necesitan esforzarse menos, para ganar el mismo sueldo. Por eso es un premio, porque les estás pagando por un trabajo que no están realizando.

Hay un dato muy contundente en las empresas con Desmadre Operativo: Solamente se aprovecha el 50% del tiempo laboral de las personas.

Te invito a que hagas esta reflexión para tu propia empresa, realmente ¿cuánto tiempo productivo ejerce tu equipo?

El siguiente dato contundente y bastante doloroso, es: 80% del tiempo del Dueño lo usa para subsidiar a su equipo.

Contrario a lo que todo mundo piensa. Estos números aplican incluso si tienes de 30 a 100 personas en tu empresa.

Todos están muy cómodos, porque lo único que tienen que hacer es delegar para arriba.

Es chamba del Dueño

“Es chamba del Dueño porque la empresa es suya, no mía.”

Esto piensa la mayoría de las personas que salen a su hora, mientras tú estás súper ocupado y agobiado todo el tiempo.

Lo peor de esta cultura tóxica es que tú también te la crees. Y hasta te parece lógico porque efectivamente la empresa es tuya.

Por eso prefieres subsidiar a la gente, para no batallar.

Pero esta cultura nunca es sostenible, ni para ti, ni para tu empresa.

Entonces llega un momento en que todo se desmadra y la rentabilidad operativa ya no es suficiente para tapar todos los agujeros.

El flujo se afecta tanto, que tienes que ponerle de tu dinero para completar la nómina.

Y esto no es heróico, es trágico.

No es que tu propia empresa esté jugando en tu contra.

Es trágico porque tú provocaste esta situación.

Tú lo rompes, tú lo arreglas

Como la empresa es tuya, puedes hacer con ella absolutamente lo que quieras.

Y arreglarla es mucho más sencillo de lo que imaginas.

Lo primero es repasar estos 3 principios básicos:

  • A nadie le importa tu empresa, solo a ti.
  • La única cartera que sufre es la tuya.
  • Tiene que operar sin ti.

A nadie le importa tu empresa. Por eso, cuando hay problemas saltan del barco con toda facilidad, te dejan de un día para otro.

La única cartera que sufre es la tuya. Los errores de todos, se pagan con el dinero de la empresa y de tu cartera. La gente siempre gana su sueldo íntegro.

Tiene que operar sin ti. Es la única manera en la que puedes recuperar tu trabajo directivo, tu tranquilidad y tu entusiasmo.

Ahora te voy a explicar cómo usar estos principios para que ajustes el coco y dejes de subsidiar.

A nadie le importa tu empresa. No te detengas por lo que tu equipo pueda pensar. Enfócate en los cambios que le convienen a tu empresa para operar correctamente.

La única cartera que sufre es la tuya. Estos cambios deben proteger y mantener una rentabilidad operativa consistente, creciente.

Tiene que operar sin ti. La única forma de que esto ocurra, es aplicando consecuencias positivas si todo va bien. Negativas si la gente no es responsable.

Leerles la cartilla

Una advertencia importante. Si los dejas de subsidiar de un día para otro vas a empeorar la situación. Tienes que preparar el terreno.

Leerlas la cartilla, consta de los siguientes pasos:

  • Presentar la nueva forma de trabajar.
  • Asignar responsabilidades a cada persona.
  • Involucrarlos en la generación y cuidado de la rentabilidad.
  • Explicar los indicadores que tienen que cumplir.
  • Presentar las consecuencias que se aplicarán.

Estas son las bases de una cultura de trabajo justa.

Ahora sí, dejas de subsidiar. Aguantas la tentación de meterte y sobre todo, aplicas las consecuencias.

Para tu tranquilidad, te anticipo cómo reaccionará tu equipo:

Las personas trabajadoras, responsables y comprometidas, se sentirán aliviadas.

Los que abusan de la empresa, de ti y no hacen lo que les corresponde, van a reclamar porque ahora sí tienen que trabajar.

No las escuches, mantente firme y solo déjales dos opciones: Que se adapten o que se vayan. Cuando se vayan, ya no le estorbarán a los demás.

Así de frío, porque se trata de cuidar a los buenos, no a los malos.

Te recuerdo, no es un tema emocional, es un tema de negocios.

Cada persona que contratas tiene obligaciones y derechos. Si no cumple con sus obligaciones no se merece tener derechos.

Nunca más subsidios de tu parte, ni de nadie.

Cuando cuidas tu empresa, cuidas a todas las personas.

En realidad, con estas recomendaciones, entre todos cuidarán la empresa.

Querido Dueño, fundaste tu empresa para generar prosperidad para tu familia, tus clientes y tu equipo. No la descuidas cayendo en la trampa del subisidio.

No tienes porqué hacer este cambio solo, puedo ayudarte en este proceso de transformación, para que te beneficies de nuestro modelo usado diariamente por empresas como la tuya.

La parte más poderosa es que hacemos la transformación, aprovechando lo que ya tienes. Agenda reunión en esta liga.

Recuerda: Prohibido Subsidiar.