Cocinando al tanteo

Si tu empresa depende de tu tanteómetro para funcionar, nunca podrás salir de vacaciones tranquilo.

En estas épocas decembrinas probamos los mejores guisados del mundo, que prepararon nuestras Mamás, Abuelitas o Tías.

Un guisado en especial te gustó tanto, que pides la receta para poder prepararlo en casa y disfrutarlo cualquier día del año.

Entonces con todo el amor te dan la receta más rara del mundo: “Pones a marinar la carne con jugo de naranja al gusto, cuando ya esté lista, le pones un puñito de sal, tres deditos de orégano, luego preparas la masa, le vas poniendo caldo de res y agua, según te lo pida la masa…”

Al final de la explicación, prefieres esperar otro año, porque con esas instrucciones nunca podras cocinar algo remotamente parecido.

Obviamente tu familiar lleva años haciendo el guisado, tiene la práctica y la sensibilidad necesaria para prepararlo de memoria.

La receta vive en su cabeza y en su experiencia, es decir, en su sazón.

¿En tu empresa cocinan con receta o con sazón?

Cuando fundaste tu empresa Tú hacías todo: Vender, comprar los ingredientes, cocinar, entregar.

Esa experiencia te permitió desarrollar tu sazón, que es la forma única de dar servicio a los clientes, la base de tu crecimiento.

Los guisados siempre te quedaban igual de ricos, porque siempre los hacías tú.

La consecuencia natural del gran sabor fue el crecimiento de tu empresa, que te llevó a contratar más personas.

Y de la noche a la mañana apareció el Desmadre Operativo, en algo que funcionaba perfecto.

La causa raíz es que las nuevas personas no tienen tu experiencia, tu sazón, por ello no saben cómo hacer las cosas.

Cada quien tiene diferentes interpretaciones de: Atender bien al cliente, vender más, operar mejor.

Entonces te desesperas y aplicas la clásica: “Mejor lo hago yo, porque a nadie le queda como a mí”.

En ese momento te conviertes en tu querida Tía Lupita.

Recetas de Cocina

Así como te sentiste cuando tu Tía te dio la receta de su guisado, con palabras como: Al gusto, puñito, tres deditos, según te lo pida la masa.

Así se siente tu equipo, cuando les “explicas” enojado cómo deberían hacerse las cosas.

Por eso no hay consistencia operativa, porque no hay una referencia clara de cómo se deben hacer las cosas, no hay recetas.

Lo que sí hay es pérdida de rentabilidad por retrabajos, talento de tu empresa estresado, clientes recibiendo servicios inconsistentes. Y por supuesto un Dueño agotado.

Al hablar de recetas, no me refiero a esas carpetas y manuales de 100 páginas que nadie lee (Proceso de Librero). Me refiero a instrucciones claras:

  • Ingredientes exactos: Conocimiento, herramientas y pasos precisos que deben realizarse. Claridad Operativa.
  • Tiempos de cocción: Cuánto tiempo deben tomar las actividades. Ejecución Consistente.
  • Presentación del plato: Indicadores de referencia, para validar la ejecución. Indicadores y Consecuencias.

Cuando pones tus recetas por escrito, las personas en tu equipo rápidamente podrán tener tu sazón, erradicar el desmadre y recuperar la rentabilidad.

Aprovechar lo que ya tienes

La buena noticia es que ya tienes las recetas ganadoras, viven en tu cabeza y en la de tu gente más cercana.

Necesitas escribirlas para que Aproveches al máximo lo que ya tienes: Clientes, experiencia, recursos.

Usa como referencia cualquier cadena de comida de tu preferencia, los platillos tienen el mismo sazón independientemente de la sucursal que visites.

El fundador no está físicamente en todas las sucursales, pero su sazón sí.

Mientras miles de clientes disfrutan de sus platillos, el fundador puede darse una escapada en Navidad para disfrutar tranquilo el platillo de la Tía Lupita.

Querido Dueño, para recuperar tu tranquilidad y la rentabilidad no inventes nuevos platillos, mejor asegúrate que todos en tu empresa cocinen con tu sazón.

Me dará mucho gusto ayudarte a escribir y poner en acción tu recetario. Puedes agendar en esta liga.

Recuerda: Receta igual a Rentabilidad