Merecida Pausa

Las exigencias de la vida diaria, nos han hecho olvidar la importancia de hacer una pausa y disfrutar lo importante.

Afortunadamente siempre hacemos una pausa en Navidad, para celebrar el Nacimiento de Jesús.

Es tan importante esta fecha, que hay un consenso donde todos hacemos una pausa colectiva para estar con nuestras familias.

Esta pausa nos llena de energía, nos acerca más a nuestros amigos y seres queridos, nos permite reconectar con nosotros mismos.

Comemos cosas que no encontramos en otras fechas del año, visitamos lugares que nos gustan, hacemos cosas importantes como pasar todo el día con nuestros hijos y esposa.

Es en medio de esta pausa, que me pregunto ¿por qué no hacemos más pausas? ¿por qué no reconectamos más con nosotros mismos?

La razón es que creemos que las pausas solo se hacen en Navidad o en las vacaciones de verano.

La realidad es que podemos hacer pausas todos los días, a diferentes horas, hacer nuestros los primeros 30 minutos del día, disfrutar 10 minutos un café, comer tranquilos, salir a nuestra hora de la oficina.

Por supuesto el Desmadre Operativo, va en contra de todas estas cosas, es lo que provoca que siempre estemos ocupadísimos y corriendo para todos lados.

Sin embargo, cuando das estructura y planeas tus pausas, estás acercando el orden y alejando el Desmadre.

Cuando se acerca la Navidad, preparas todo para que tú y tu equipo en la empresa, puedan disfrutarla y por ese breve período, no hay prisas de nadie ni de nada.

Así es que te invito a que planees tus pausas diarias, con la ilusión de que tendrás un momento valiosísimo de reconectar contigo y tu seres queridos.

Las pausas te permiten mantenerte siempre enfocado.

Hay un camino, paso a paso, para eliminar el Desmadre Operativo y crear estas merecidas pausas.

Te invito a agendar una Sesión Antidesmadre, en esta liga.

Recuerda: Pausas igual a enfoque.