Quieres la vaca gorda y que pese poco.
Este refrán, cuyo autor desconozco, describe perfectamente por qué los problemas se arraigan en tu empresa.
Se plantea la expectativa ideal y se espera lograrla con el mínimo esfuerzo.
Vaca gorda. Que pese poco. No se puede.
Que pese poco
Cliente: “Tenemos un problema porque no sabemos cuánto tiempo le dedica el equipo a los clientes. Queremos tener estadísticas e indicadores.”
Yomero: “Ajustaremos el trabajo cotidiano para que las personas registren sus actividades cotidianas.”
Cliente: “Eso es muy burocrático. Yo solo quiero saber si están trabajando o no.”
Yomero: “¿Entonces quieres la vaca gorda pero que pese poco?”
Cualquier cosa que necesites medir tiene que estar registrada en algún lado. Si no está registrada, no existe, no hay indicador, no hay mejora.
Además, el trabajo de las personas es cumplir con sus actividades. Registrarlas no es burocracia, es la condición mínima para saber lo que está pasando.
La vaca que sí puedes tener
Con uno de nuestros clientes había un reporte mensual muy importante. El gerente asignado tardaba una semana en hacerlo.
Una semana. De un mes. De un solo gerente.
Y lo peor: durante esa semana, todo lo demás que ese gerente tenía que hacer se quedaba parado. El desmadre no se veía en el reporte; se sentía en todo lo que no se hacía mientras lo armaba.
Lo irónico es que la información ya existía.
Estaba repartida en dos plataformas de la empresa. Cuando preguntamos por qué no se automatizaba, la respuesta fue la de siempre: “Sistemas no nos da fecha.”
Le preguntamos al gerente qué necesitaría para que, con un clic, se descargara el reporte. Nos dio la lista completa, la versión ideal.
Fuimos con sistemas. Su respuesta: para cubrir el 100% de la lista, seis meses.
Entonces pregunté: “¿Hay algo que me puedas entregar en dos días?”
Sistemas: “Sí. La descarga de la información consolidada, pero sin indicadores y sin formatos. Es como el 70% de la lista.”
Acepté el 70% ahí mismo, sin pensarlo.
Cuando volví con el Dueño y el gerente, alzaron la ceja y preguntaron: “¿Por qué aceptaste algo incompleto?”
Yomero: “Porque con ese 70%, el gerente arma el reporte en una hora. No en una semana.”
Esperar seis meses para tener la solución perfecta significaba seguir perdiendo, cada mes, una semana completa de ese gerente.
Seis meses de espera son seis semanas tiradas a la basura, solo por querer la vaca gorda que pesara poco.
¿El 70% era la solución ideal? No.
¿Dio resultado inmediato? Sí.
No solo se recuperó la semana del gerente, se recuperó su enfoque y con ello se redujo significativamente el Desmadre Operativo.
Piénsalo en tu empresa: ¿Qué tanto aumentaría tu capacidad liberando una semana de un gerente?
No es culpa de la Vaca
Quieres eliminar el Desmadre Operativo sin hacer cambios.
Quieres cumplimiento sin ajustar el trabajo cotidiano.
Quieres indicadores sin registrar nada.
Quieres la vaca gorda. Y que pese poco.
No se puede. Y mientras sigas esperando que sí se pueda, el desmadre seguirá comiéndose la rentabilidad.
La vaca gorda, es decir, las soluciones ideales son una referencia fundamental, pero lo más productivo es llegar a ellas empezando por aprovechar lo que ya tienes.
Ajustando lo que tienes generas resultados inmediatos y al mismo tiempo eliminas el desmadre operativo
La ejecución cotidiana te guiará a una solución mucho mejor que la ideal, porque está basada en resultados.
Así empezaste tu empresa.
No con el modelo perfecto. Con una idea y tu esfuerzo cotidiano.
Y mira hasta dónde has llegado.
Querido Dueño. ¿Cuánto más tiempo y rentabilidad quieres seguir perdiendo mientras esperas la vaca gorda que pese poco?
Recuerda: Vaca engordando cada día.
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