Cuando te sabes las tablas de multiplicar, todo fluye. Cuando no, crees que las matemáticas no sirven para nada. Lo mismo pasa con la operación de tu empresa.
Me encantan las matemáticas, estudié ingeniería, analizo números de todo tipo diariamente.
Lo irónico es que batallé como nadie para aprenderme las tablas de multiplicar.
Nada más no me entraban y en la escuela me empezó a ir bastante mal, ya le tenía tirria a la clase de matemáticas.
Mi amada Mamá fue la que me salvó. De ésta y otro millón de situaciones más.
Todas las tardes se sentaba conmigo, pero no me ponía a machetearme las tablas.
Hizo algo diferente; me explicó cómo funcionaban las tablas de multiplicar.
Con su constancia y paciencia, de repente todo hizo clic, mi mente se abrió y por fin aprendí cómo funcionaban.
Machete o Funcionamiento
Una queja muy recurrente en las empresas es que las personas no hacen lo que les corresponde, a pesar de que se les explicó en el curso de inducción. De 1 día.
Otra queja común es que las personas se atoran ante cualquier dificultad operativa y no se les ocurren soluciones.
Este tipo de quejas tiene un origen común: Las personas no entienden cómo funciona la operación.
Además, trabajan y viven cotidianamente, aislados, con un trabajo mecánico, casi de pasa papeles.
Como cuando en clase le preguntaban a alguien 6 X 7, contestaba 42. Y al preguntarle 7 X 6 no sabía contestar.
Y es que muchas empresas han heredado el esquema pedagógico de las escuelas, que premia el machete antes que el razonamiento.
En mi escuela, era de los burros porque no me sabía las tablas de multiplicar de machete.
Y cuando las entendí, me pasaron al lado de los listos.
La única diferencia fue que mi Mamá me explicó cómo funcionaban, pero yo seguía siendo el mismo niño promedio.
De Burros a Listos
Este es el sesgo más grave que heredan las empresas del sistema escolar: Catalogar a las personas.
En una empresa con más de 30 personas, todos son inteligentes y capaces, todos.
Y cada persona tiene una habilidad más desarrollada: Atender a las personas, servicio a clientes, finanzas, contabilidad, logística.
Por eso no funciona medirlos a todos con la misma vara, cada uno tiene una función específica.
Tú lo sabes, Dueño, por ello estructuraste tu empresa en áreas especializadas, que al interactuar entregan los servicios efectivamente.
Y al principio funcionaba con ritmo, agilidad, generando rentabilidad siempre.
La empresa siguió creciendo hasta que en un momento las cosas empezaron a atorarse y las personas a confundirse.
Tu empresa pasó del ritmo al desmadre y tú de la tranquilidad al agotamiento.
Todos le entienden
Necesitas que todos en la empresa entiendan dos cosas fundamentales: Cómo funciona tu empresa y dónde participan ellos.
Más importante aún, que todos los días vivan este funcionamiento y que lo cuiden entre todos.
Claro que esto no pasa de la noche a la mañana. Así que necesitas ser paciente y dedicado.
Pedir que algo ocurra por decreto (machete):
“Tenemos que mejorar nuestras entregas para siempre tener mínimo 95% de cumplimiento.”
Garantizar que algo ocurra:
Cuando Comercial cierre un nuevo servicio necesita repasar con el cliente el alcance, fechas de entrega y lo que no se incluye.
Luego, Comercial necesita explicar este alcance a Operaciones y juntos tener una reunión de arranque con el cliente, repasando los conceptos.
Durante el mes, Operaciones va cumpliendo las actividades del alcance en tiempo y forma, notificando al cliente en su momento y confirmando el alcance completo a final de mes.
Si el cliente pide un servicio no incluído, Operaciones lo refiere con el área Comercial.
Todos en el equipo necesitan entenderlo, vivirlo y cuidarlo. Todos los días.
En términos de Sin Desmadre Operativo, pasar del Machete a la Ejecución Consistente.
Porque la Consistencia siempre genera rentabilidad y mejora el talento de las personas.
Querido Dueño, las tablas de multiplicar en tu empresa ¿las saben de machete o entienden cómo funcionan?
Esta es la diferencia entre Desmadre y Rentabilidad.
Recuerda: Entendimiento, no machete.
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