Por causas de fuerza mayor, no pude escribir mi artículo en sábado, pero no quiero romper un hábito que me llevó años construir.
Ayer sábado, estuve prácticamente todo el día sin acceso a tecnología, estuve atendiendo un tema familiar, nada grave, al contrario, muy positivo, por ello me enfoqué al cien.
Terminé ya muy tarde, totalmente fundido y me fui a dormir.
Hoy domingo, estuve repasando las actividades del día. Después de ir a misa, seguiría con mis temas familiares hasta la tarde.
Entonces me pregunté a mi mismo, ¿qué pasa si no escribo esta semana?
Y caí en cuenta que podría pasar algo muy grave, romper un hábito que llevo años construyendo.
El Ingeniero Valladares original, o sea mi Papá, me marcó para preguntarme si todo estaba bien, porque no había recibido mi artículo.
Al colgar la llamada, decidí cambiar el tema que tenía en mente y mejor compartirte mi reflexión acerca de los hábitos.
Y es que todas las cosas que valen la pena, requieren repetición y constancia. El pilar para lograrlas siempre es un hábito o un conjunto de ellos.
En mi caso, tengo el hábito de escribir todos los sábados en la mañana. Mi rutina ideal es salir a correr temprano y ya con el coco oxigenado sentarme a escribir.
Mi familia ya conoce la rutina y saben que soy agente libre una vez que escriba y publique mi artículo.
Para no romper este hábito, he escrito en todos los lugares que te puedas imaginar: Aviones, cafeterías, autos, hoteles, aeropuertos.
Las primeras ediciones, hace ya varios años, me costaban mucho trabajo y tiempo.
En el primer año, de 50 artículos que publiqué, me dio flojera escribir en 100.
Con el pasar de las semanas fui descubriendo beneficios que no me esperaba:
- La conexión con mis Papás desde una perspectiva profesional.
- Comprobar que mi experiencia puede servirle a muchas personas.
- Conectar con personas que nunca hubiera imaginado conocer.
- El honor de tener un grupo de lectores constantes.
- Mejorar mi habilidad para comunicarme por escrito.
Todo esto lo he logrado con un hábito muy sencillo, sentarme a escribir cada sábado ininterrumpidamente (hasta hoy).
Por supuesto, tengo clarísimo que no soy un autor profesional, ni pretendo serlo, para ello se necesita una formación y una carrera.
Pero no tengo porque serlo. Lo que sí puedo y debo hacer es contar historias útiles que le ayuden a Dueños de Empresas de Servicio.
Y este es un tema fundamental, entender que un hábito te va a hacer una mejor versión de ti mismo.
Porque ahí está el progreso, en ir creciendo con respecto a nosotros mismos.
Por eso muchas personas fallan en los hábitos, porque se comparan con personas que están en el más alto nivel del hábito que quieren iniciar.
Me explico con algunos ejemplos personales y que me han dicho.
- Willy, no sé para qué sales a correr, si nunca le vas a ganar a los corredores africanos.
- Yo solo escribiría para ser un autor de bestsellers (libros más vendidos).
- Yo ya aprendí todo lo que necesito, solo estudiaría para recibir un Doctorado.
Cualquier hábito, te generará una ganancia exponencial en habilidades, conocimientos, experiencia.
Claro que al principio, cuando estás en la etapa de novato, eres muy torpe y quieres aventar la toalla.
Como cuando me compré mi primera Mac, fui a una junta y el Director bromeaba y me decía: ¿Sabes usarla o traemos a alguien que te ayude?
O como cuando abrí mi empresa y me di cuenta que no sabía absolutamente nada, de nada.
En estos casos, el hábito siempre te va a rescatar, porque está alineado a tu propósito y te enseña qué hacer y qué no hacer.
Por eso el refrán: El hábito hace al maestro.
Lograste convertirte en Dueño de Empresa, gracias a tus hábitos positivos, que son tan poderosos que te llevaron hacia adelante aún teniendo hábitos negativos.
Te invito a que reflexiones: Qué habitos necesitas implantar o ajustar para ser un mejor Dueño de Empresa de servicios. Para mejorar cada día.
Y luego revisa la operación de tu empresa, qué hábitos positivos tiene, cuáles le faltan y cuáles se tienen que erradicar.
Necesitas sembrar personalmente los hábitos en tu empresa y enseñarle a tu equipo cómo crear hábitos propios.
Cumplimiento cotidiano, trabajo cooperativo, revisión de indicadores, aplicación de consecuencias, mejora continua. Son algunos ejemplos de hábitos.
El avance diario, constante, genera resultados sólidos en el largo plazo.
Por supuesto, el puente para llevarte del Desmadre Operativo a la Rentabilidad se construye con buenos hábitos cotidianos.
Por si esto fuera poco, puedes lograrlo aprovechando todo lo que ya tienes.
Querido Dueño, te dejo dos tareas muy importantes: No romper tus hábitos positivos. Ayudar a tu equipo a entender, construir y mantener los suyos.
Fiú!! Ya cumplí con mi hábito semanal.
Me dará mucho gusto ayudarte a construir los hábitos operativos para tu empresa. Puedes agendar reunión en esta liga.
Recuerda: El hábito hace al maestro.

