Chilaquiles y Nieve

Hay cosas que aparentemente no tienen nada en común, sin embargo, cuando se unen crean soluciones muy efectivas.

En México los chilaquiles se comen en el desayuno. La nieve normalmente la comes como postre después de comer o como un antojo cuando sales a pasear.

Son dos platillos muy lejanos entre sí.

En mi última visita a Ciudad de México, tenía mi vuelo al mediodía, así es que me quedaba un espacio perfecto en mi agenda, para disfrutar mi última garnacha del viaje.

Mi objetivo era comerme unos deliciosos tlacoyos de los que venden en el mercado. Como estaba a dos colonias de distancia, se me ocurrió que comérmelos en la colonia condesa, sería aún mejor.

Llegué al mercado y con gran tristeza confirmé que no vendían tlacoyos.

Entonces, mi mente garnachera me hizo recordar las tortas de chilaquiles, había unas muy famosas a pocas cuadras de ahí.

Así es que raudo y veloz, porque ya tenía hambre, caminé hacia el puesto en cuestión.

Tal cual, es un puesto en la calle, compras tu torta y te la llevas o bien te sientas en el camellón.

El puesto tiene dos filas, una para los pedidos de aplicación y otra para los comensales. De inmediato me acordé del sensei taquero, todo súper eficiente.

La fila aunque larga, avanzó muy rápido y en esa espera descubrí dos cosas: La puedes pedir con milanesa y te puedes comer tu torta en la nevería de la esquina.

¿Su torta con todo? Sí por favor, también con milanesa.

Le pregunté a la persona que me dio mi torta, dónde estaba la nevería porque yo no la había visto.

Me explicó que estaba en la otra esquina, era la nevería de color verde y tenía que comprar algo para poder sentarme a comer.

Cabe mencionar que en las tortas, no venden bebidas.

Cuando llegué a la nevería, que no era de cadena, era una marca local, noté que estaba súper limpia y ordenada.

Con el esquema de primero pagas luego consumes, hice una mini fila. Al llegar a hacer mi pedido, la señorita muy amable me dijo: Bienvenido, tenemos agua de jamaica con guayaba, café y refrescos.

Por supuesto, acabé pidiendo el agua de jamaica con guayaba y un café.

Me senté cómodamente, me comí mi deliciosa torta de chilaquiles con milanesa que acompañé con mi agua y luego disfruté del café.

Pedí mi uber, que llegó a la puerta de la nevería y directo al aeropuerto, por supuesto no me dio hambre hasta la noche.

Lecciones Aprendidas

El puesto de tortas de chilaquiles en la condesa, vende miles de tortas diarias.

Está en la calle, en una esquina, se mantienen ahí para conservar su folclor, su esencia de garnacha. O como diría mi amigo Pablo, su esencia de marca.

En el edificio que está al lado del puesto, en la planta baja, hay un negocio que solo opera por las noches, las tortas solamente las venden hasta la hora de la comida. Entonces no se estorban entre sí.

Arriba del negocio, hay una especie de departamento, que es la cocina y bodega del puesto de tortas.

Cada cierto tiempo, desde arriba, por una ventana, le hacen llegar los insumos al puesto de tortas.

En el puesto que mide como 3 metros de largo y 3 de ancho, hay 8 personas.

Tienen una fila que da a la banqueta para atender a los comensales. La otra fila da a la calle y es para los pedidos de aplicación.

Cada fila es un equipo de 4 personas, que van siempre entre 3 o 4 tortas adelante de lo que les están pidiendo.

Afuera del puesto hay dos personas, una recibiendo los insumos y la otra quitando los trastes vacíos, manteniendo limpio el puesto, mandando a las personas a la fila.

No venden bebidas, no tienen lugar para que te sientes, solamente tienen dos sabores: Chilaquiles verdes y rojos. Opcional puedes pedir milanesa.

Están súper enfocados en su fortaleza principal, por ello son tan populares.

Los dueños de la nevería, vieron una tremenda oportunidad, porque mucha gente se comía sus tortas sentada en el camellón y tenían que ir a comprar su bebida en alguna tienda cercana.

Al inicio la nevería solo abría por las tardes. Pero igual paga la renta por las 24 horas del local, no solo por el tiempo que está abierta.

Así es que preparó un pequeño pizarrón de 40 x 40 centímetros, habló con los dueños de las tortas de chilaquiles y pidió permiso para ponerlo.

Para el puesto de tortas no representa ninguna afectación en su operación. Por el contrario, es una especie de beneficio que pueden aprovechar sus comensales.

Para la nevería, hizo absolutamente toda la diferencia.

Un horario donde antes estaban cerrados, ahora es seguramente su período de más venta. Adentro del local pueden comer 20 personas, tienen 5 mesas para 4 personas.

Estuve en la nevería no más de 30 minutos, tiempo durante el cual circulamos en las mesas alrededor de 40 personas y compraron café para llevar otras 20.

Chilaquiles, Nieve y Desmadre

La solución a muchos problemas del Desmadre Operativo e incluso comerciales, implican solamente pedir permiso de poner un letrero de 40 x 40 centímetros.

Los dueños de la nevería estuvieron atentos a su entorno y encontraron una oportunidad única para Aprovechar más lo que ya tienen.

¿Cambiaron su esencia? No. Ya vendían bebidas. ¿Modificaron el local? Tampoco, ya lo tenían con mesas.

¿Les cuesta más caro abrir todo el día? No. Pagan la misma renta e incluso la misma energía eléctrica, porque los refrigeradores siempre están prendidos.

Su gran acierto, fue voltear a ver a la gente que se comía sus tortas de chilaquiles sentados en el camellón o en la banqueta.

Se enfocaron solamente en ellos y crearon una solución práctica para todos.

Y así, de un día para otro, convirtieron su tiempo ocioso en un tiempo muy productivo, que además les da publicidad gratuita.

Para solucionar el Desmadre Operativo en tu empresa, necesitas hacer lo mismo, voltear a tu entorno, observar los huecos en tu operación y resolver uno por uno.

Sigue los mismos pasos: Ver el entorno, encontrar el hueco, plantear una solución, pedir permiso de poner el letrero y ejecutar diariamente la solución.

En una frase: Aprovechar lo que ya tienes, para atender un área de oportunidad sin cambiar tu esencia.

Tu empresa está llena de estas oportunidades, necesitas interactuar con tu equipo, para que te ayuden a verlas y juntos construir soluciones.

Te sorprenderá la cantidad de situaciones que puedes resolver, la velocidad y el entusiasmo con el que tu equipo participa en ellas.

Querido Dueño, dos cosas que parecen tan lejanas como las tortas de chilaquiles y la nieve, tienen algo en común, la persona que las come.

Así es que te invito a repasar las necesidades de tus clientes y no enfocarte solamente en tu servicio, para encontrar nuevas oportunidades.

Te invito a que platiquemos cómo podemos eliminar el Desmadre Operativo, aprovechando lo que ya tienes. Puedes agendar reunión en esta liga.

Recuerda: Chilaquiles con Nieve