En una carrera de 10K si te detienes, pierdes el paso y a veces ya no puedes continuar. Necesitas descansar mientras corres. Lo mismo en tu empresa.
Sé que suena medio raro, yo tampoco lo entendí la primera vez que me lo explicaron.
Así es que explicaré a qué me refiero.
Cuando corres distancias mayores a 3 kilómetros, necesitas poner tu cuerpo en ritmo: Respiración, braceo y por supuesto, la zancada, es decir, la velocidad de tus piernas.
Dentro de tu cuerpo, muchas cosas entran en sintonía: Los pulmones, el ritmo cardiaco, el flujo de sangre, estómago, sudoración.
Todo necesita estar sincronizado para poder avanzar y mantener el paso.
Incluso necesitas aprender a tomar agua mientras corres, para que tu cuerpo se mantenga en óptimas condiciones.
Cuando entrenas, hay días en los que te sientes muy bien, otros días vas más lento, a veces te acuerdas de lo que cenaste, porque sientes el peso en la panza.
Después de un tiempo, decides entrar a una carrera de 10K, una distancia cómoda, con muchos eventos durante el año.
En las carreras de 10K, las salidas se hacen escalonadas, en grupos de personas, de acuerdo al tiempo estimado para terminar el trayecto.
Cuando por fin ubicas a tu grupo, normalmente diferenciado por algún color, entras a lo que yo llamo la etapa vacuna.
Porque estás como en un corral con cientos de corredores, todos esperando a que llegue la salida.
La emoción aumenta cuando se acerca el arranque, todo mundo gritando, echando porras, en eso se escucha el disparo inicial.
Sale el primer grupo, cuando le llega el turno a tu grupo, quitan el listón y sales como vaca en rebaño.
En ese momento, los corredores entran en silencio absoluto, todos concentrados tomando ritmo.
El primer kilómetro es muy importante, porque te prepara para el resto de la distancia.
Conforme avanza la carrera, los grupos se desdibujan y más bien hay largas filas.
Mientras corres, ves personas que se detienen, hay gente que te rebasa, hay personas que te sorprende cómo corren.
En medio de la emoción de la carrera, es muy frecuente que corras más rápido de lo que normalmente lo haces.
Vas muy emocionado, sintiendo la adrenalina, contagiado por el ritmo de los que están a tu alrededor y de repente, te sientes muy cansado.
Y es natural. En los primeros 2 kilómetros puedes resistir correr arriba de tu velocidad normal, pero no es sostenible y todavía te quedan 8 kilómetros, 4 veces más.
Cuando eres un corredor experimentado, es más difícil que esto pase, porque te administras mejor. Pero la emoción es la emoción y a veces te dejas llevar.
Una persona agotada durante la carrera cree que tiene dos opciones: Hacer un alto o Descansar mientras corre.
Hacer un Alto
Las personas en su primer carrera siempre toman la opción 1. Hacen un alto. Dejan de correr. Sin saber que están cometiendo un tremendo error, muy riesgoso por cierto.
En primer lugar, no debieron permitir que su cansancio llegara a ese grado.
En segundo lugar, tu respiración, tu corazón y tu flujo sanguíneo están muy acelerados; si te detienes de golpe, tu cuerpo se descompensa y aquí es donde pasan los accidentes.
Peor aún, algunas personas tratan de volver a correr; solo se descompensan más. Algunos lo logran pero ya no es lo mismo.
Descansar mientras corres
Esta opción es la más indicada. ¿Cómo que descansar mientras corres?
Todos tenemos un ritmo de carrera seguro, en el que tenemos una sincronía total, porque es con el que normalmente entrenamos.
Para descansar mientras corres, necesitas bajar tu velocidad de caballo desbocado a este ritmo de recuperación.
Bajas la velocidad gradualmente, hasta llegar a ese estado en el que correrías durante horas.
Es tan cómodo que podrías terminar la carrera sin problemas.
Después de un rato en esta velocidad, tu cuerpo ya se siente bien y puedes acelerar nuevamente. Claro, no al ritmo de caballo loco.
¿Por qué funciona esta opción?
Porque le permites a tu cuerpo regresar gradualmente a su estado seguro, sin forzarlo, sin maltratarlo.
Mientras tu cuerpo se recupera, tu mente también, pasa de un estado de agobio a un estado de enfoque.
Con calma, vas evaluando tu recuperación. Respiración bien, ritmo cardiaco bien, piernas bien, tomas un poco de agua.
Esta tranquilidad te permite replantear tu estrategia, te quedan 7 kilómetros por recorrer.
Así es que decides subirle una rayita de velocidad a los siguientes 2 kilómetros. Cuando los alcanzas, te revisas y subes otra rayita para los siguientes 2 kilómetros. Mismo procedimiento para los otros 2 kilómetros.
Pudiste aumentar exitosamente 3 rayitas de velocidad. Y ahora viene el kilómetro final.
Por puro gusto te avientas un cierre más fuerte, para sentir la adrenalina. Gozo total. Acabaste la carrera.
En tu empresa
En tu empresa pasa lo mismo, el equivalente al agotamiento es el Desmadre Operativo.
Como consecuencia del crecimiento, la operación de tu empresa se desbordó, está agotada de correr arriba de su ritmo.
Las partes están fuera de sincronía, por eso parece que todo está mal.
El equivalente a descansar mientras corres es bajar un poco la velocidad, mientras vuelves a sincronizar todo.
Primero defines cómo debe ser la operación, qué debe hacer cada persona en cada momento, de acuerdo al nuevo tamaño de tu empresa, para tener claridad operativa.
Segundo, regresas a tu velocidad segura, a partir de una ejecución consistente diaria, para que todo funcione en sincronía.
Tercero, utilizas los indicadores y consecuencias, para mantener el ritmo mientras aumentas gradualmente la velocidad, mejorando tu Rentabilidad Operativa.
La única diferencia es que la carrera dura solamente 10 kilómetros y tu empresa operando con tranquilidad puede durar muchísimos años.
Como Dueño, la satisfacción de tener una empresa ordenada es la misma que cuando acabas la carrera, gozo total.
Gozo total, con cada escalón que creces, con cada nuevo cliente, con cada nueva servicio.
Querido Dueño, el gran beneficio de descansar mientras corres, es que aprovechas al máximo lo que ya tienes.
Si tu empresa ya está corriendo como caballo desbocado, no tienes que detenerte: ajustemos tu ritmo y te enseño cómo descansar mientras creces.
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Recuerda: Descansar mientras corres

