Tocando de Oído

Tienes a las personas de tu empresa tocando de oído y quieres que suenen como una orquesta sinfónica.

Dueño: “Yo contrato gente con experiencia, ya deberían saber.”

Yomero: “¿Saber qué?”

Dueño: “Saber cómo se hacen las cosas aquí en la empresa.”

Yomero: “¿Y les explicaste cuando entraron?”

Dueño: “¿Para qué?, acuérdate que yo contrato gente con experiencia.”

Tres doritos después…

Yomero: “Entonces, ¿quieres regañar a las personas porque no hacen lo que no les explicaste?”

Esta situación es una de las principales causas del Desmadre Operativo, también de tu gastritis.

Pasa en todos los niveles de tu empresa y es más grave cuando reclutas talento que está fuera de tu empresa.

Un error muy común: Vamos a contratar a personas con experiencia en corporativos multinacionales. Así trabajaremos como una empresa grande.

Entran y no pasa nada. Bueno, sí pasa, agarran las mañas que querías erradicar.

Otro error muy común: Le exiges a las personas que llevan más tiempo en la empresa que escriban los procesos para todos.

Ahora tienes a las personas que sacan el trabajo diario, distraídas haciendo algo para lo cual no tienen el conocimiento ni el perfil.

Volviendo a la analogía con la orquesta sinfónica.

Cuando hay una función, los músicos no llegan a ver qué se le ocurre al Director de Orquesta, tampoco llegan a improvisar.

Han ensayado juntos durante meses, una lista específica de piezas musicales.

Y para cada pieza musical tienen una partitura, que es la referencia para todos, desde el Director hasta que el que toca el triángulo y la persona del audio.

¿Quién escribió las partituras? ¿El Director de Orquesta? No. ¿Los músicos? Tampoco.

Las escribió el maestro, el autor, que plasmó la melodía que tenía en su mente en unas partituras detalladas, con las que cualquier orquesta puede interpretarla a la perfección.

En tu empresa, el maestro, el autor, eres Tú, Fundador.

Con lo que tenías en tu mente, iniciaste desde cero, gracias a tu melodía cerraste los primeros clientes y con tu energía, con tu esfuerzo, la llevaste al punto donde estás hoy.

Y como te he comentado anteriormente, toda empresa que crece se desborda.

Se desmadra, por una buena razón, ya no puedes operarla tocando de oído.

A escribir se ha dicho

No puedes ni debes escapar a esta responsabilidad. Tienes suficiente evidencia para recordar lo mal que ha salido cada vez que delegas este tema.

¿Te va a dar flojera? Sí, muchísima. ¿Vas a pensar que es una pérdida de tiempo? Sí, porque para ti es muy obvio.

Para motivarte a ti mismo simplemente recuerda:

  • Todo el dinero que se ha perdido en retrabajos y confusiones.
  • Todas las veces que te delegan problemas.
  • Lo que sientes cuando un área completa te dice que no sabía.
  • Pagar tu nómina bien, a tiempo. Aunque tu equipo no cumpla.
  • El coraje de perder a un buen cliente, porque no le dimos servicio.
  • Todas las oportunidades que has perdido por estar apagando fuegos.

Estoy seguro de que puedes complementar esta lista con muchos puntos.

Las partituras son la base para evitar que todo esto ocurra. Y tú debes escribirlas porque la empresa tiene que funcionar como tú quieres.

Las partituras son la materialización de tu mandato de Dueño. Reflejan tu personalidad, tus preferencias, tus metas.

Por eso son tan importantes, por eso no puedes delegarlas.

En una empresa de servicios, las partituras describen qué vendemos, a quién sí, a quién no, qué incluyen nuestros servicios, qué no.

Qué actividades deben realizarse desde la prospección hasta la cobración.

Con un detalle claro de alcance de la actividad, responsable, fecha de entrega y conexión con la siguiente actividad.

Así, con ese nivel de detalle.

Cuando tengas listas las partituras, además del orgullo de ver todo lo que has creado, tendrás la herramienta más poderosa para que tu empresa se mantenga estable, rentable y sobre todo como tú quieres que funcione.

Pero, hay un gran pero.

Las partituras por sí mismas no sirven de nada si no se usan diariamente, si no se convierten en ejecución consistente.

Tu empresa es una orquesta sinfónica, tienes personas con talentos específicos, que en conjunto interpretan una pieza maestra.

Todos los días, todas las personas, tienen que ejecutar su trabajo siguiendo las partituras. Sin excepción.

Porque la ejecución consistente, al mismo tiempo, mejora el desempeño de las personas, la rentabilidad de la empresa y tu tranquilidad como Dueño.

Hay muchos otros beneficios colaterales.

Las personas que ya están en tu empresa tienen una ruta clara de crecimiento. Las personas que vienen de fuera, reciben las partituras y de inmediato se incorporan productivamente.

El mayor beneficio es para ti, porque aprovechando todo lo que ya tienes, logras institucionalizar tu empresa para que trascienda en el tiempo.

Puedes decidir seguir dirigiéndola o delegarla, con la tranquilidad de que funcionará como tú quieres.

Querido Dueño, ¿qué quieres para tu empresa: Desmadre o Trascendencia?

Si tu respuesta es Trascendencia, empieza a escribir tus partituras hoy mismo.

Recuerda: Trascendencia = Partituras

Mi trabajo es ayudarte a sacar esa partitura de tu cabeza y convertirla en la forma en que tu empresa trabaja todos los días.

Con este autodiagnóstico en línea, que realizas tú mismo, descubre qué tan afinada está tu empresa. Recibirás los resultados en minutos.

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