Eres Contagioso

Tu equipo siempre se contagiará de tus hábitos laborales. Si tú eres un desmadre, tu equipo también.

Dueño: “Déjame mando un WhatsApp para que facturen algo.”

Yomero: “Ok.”

Dueño: “Un minuto más. Tengo que mandar una confirmación de pago.”

Yomero: “Ok.”

Dueño: “¿Qué me estabas diciendo del desmadre?”

Yomero: “Tú me estabas explicando por qué tu equipo tiene un desmadre.”

Dueño: “Ah, sí. Es que no se concentran. Piden todo al aventón.”

Yomero: “Qué raro, ¿verdad?”

Cuando el Desmadre Operativo desborda tu empresa, te metes en todo para protegerla.

Y ahí es donde la puerca torció el rabo.

Esta combinación de acelere y desmadre te atrapa sin que te des cuenta.

Empiezas a reaccionar a cualquier situación, ya ni lo piensas, simplemente resuelves.

Contagias a tu equipo y todo se vuelve reactivo, urgente.

Peeero…

Tú le has contagiado todo lo bueno a tu empresa. Así la empezaste desde cero y por eso sigue creciendo.

Dueño: “Decídete, ¿ser contagioso es bueno o malo?”

Yomero: “Depende de lo que contagies.”

Recuerda esos días cuando no vivías a salto de mata. 

Cuando llegabas a la oficina a trabajar para hacer crecer la empresa.

Todo funcionando bien, sin sobresaltos. Cada quien enfocado en lo suyo. 

Ese ambiente de orden lo contagiaste tú. 

Por el tamaño de tu equipo, era muy fácil que todos siguieran tu ejemplo.

El Ejemplo no basta

Como resultado de tu buen ejemplo contagiado, la empresa empezó a crecer.

Nuevas personas, más clientes y más distancia hacia ti.

La forma única de operar tu empresa se fue diluyendo en ausencia de tu ejemplo.

Para solucionarlo tratas de volver a estar en todo, participar en todo. 

Simplemente no se puede. Por el tamaño de tu empresa, tu ejemplo no basta.

Necesitas transferirlo a un modelo de trabajo diario que guíe a cada persona, empezando por ti.

Dueño: “Pero yo soy el Dueño.”

Yomero: “Justo por eso. Necesitas poner el ejemplo usando el modelo.”

Trabajo Diario Ordenado

Se trata de contagiar tu forma única de trabajar a todas las personas en tu empresa, sin necesidad de que estés presente.

Pero no con manuales kilométricos, tecnología compleja o aprendiendo la última habilidad en redes.

Más bien, con actividades bien definidas para las situaciones operativas de tu empresa.

Prácticas, claras, alineadas al estilo de tu empresa, de acuerdo a tu estilo personal.

En lugar de que te esperen para facturar, desde la venta se le avisan a administración las fechas y términos en que debe facturar cada mes.

Los pagos ya autorizados se realizan en un día específico de la semana y se envían directamente los comprobantes de pago.

De esta manera, conviertes tus buenos hábitos en un sistema de trabajo que crece junto con tu empresa.

Para que funcione, tú debes ser el primero en poner el ejemplo. 

No mandes WhatsApp, no rompas el orden.

Al contrario, usa el modelo tal como está definido.

Así sabrás con claridad en qué temas importantes necesitas involucrarte.

Cuando las personas ven que tú respetas la forma de trabajo, se contagian y también la respetan.

¿Y la rentabilidad Apá?

Siempre en números negros, sosteniendo el crecimiento.

Porque el tiempo que usabas en apagar fuegos ahora lo usas en producir resultados.

Querido Dueño: Qué prefieres contagiar ¿Desmadre u Orden?

Recuerda: Contagia orden.

Averigua qué tanto desmadre has contagiado a tu empresa con este autodiagnóstico en línea. Recibes tus resultados en minutos.