Para mí, la bici vagabundo es la mejor bici del mundo, porque fue la primera que tuve. Para todos los fundadores, nuestra primer empresa también es la mejor empresa del mundo.
Yo tenía la bici de color verde con letras doradas: Vagabundo. Asiento largo con respaldo alto y reflector. Manubrio de cuernos largos con manerales azules con unos flecos.
La llanta de atrás era mucho más grande que la delantera y ambas tenían salpicaderas cromadas. El freno de pedal, se activaba cuando pedaleabas para atrás.
Era lo más parecido a una motocicleta chopper, realmente hermosa.
La recibí en Navidad, mis papás la envolvieron y cuando la abrí fue increíble.
Como todavía no sabía andar en bici, tenía las llantitas de entrenamiento.
En ese entonces vivíamos en un departamento, así es que había que subirla y bajarla por las escaleras para poder usarla.
Después de un breve tiempo, le quitamos una llantita. Otro tiempo más le quitamos la dos llantitas, mi Mamá y mi Papá me enseñaron cómo andar en ella.
Luego nos cambiamos a una casa y en esa colonia había muchísimos andadores peatonales, que los niños aprovechábamos para andar en bici toda la tarde.
Para mí era como andar en motocicleta, llegaba a lugares muy distantes e hice varios amigos.
La parte que más disfrutaba era derraparla, por la configuración de la bici, de llanta grande atrás y freno de pedal, era muy fácil hacerlo.
El reto era ver quién hacía el derrapón más largo o bien quién hacía el derrapón con mayor estilo, es decir, girar mientras derrapabas.
Me acabé varias llantas traseras. Que aprendí a cambiar yo mismo. También aprendí a parchar llantas. El manubrio también se lo tuvimos que cambiar porque se rompió.
Hace pocos años me reencontré con ella en casa de mis papás, sigue siendo la mejor bici del mundo, solo que ya no quepo y no puedo usarla.
Después vino una bicicleta cross, como las de la película E.T. que también disfruté muchísimo y luego una de montaña, mismo caso.
Mi primer amor, siempre será mi bici Vagabundo verde.
¿Qué tiene que ver con la empresa?
La primera empresa que fundamos es como nuestra primer bicicleta.
Nos encanta pero realmente no sabemos cómo usarla.
Nos emocionan las posibilidades pero no sabemos cómo vamos a construirlas.
Y así en medio de toda esta incertidumbre y con la ilusión de todo lo que podremos hacer, fundamos la empresa sin saber nada.
A diferencia de las bicicletas, cuando fundas una empresa no tiene llantitas de entrenamiento.
Así es que los golpes llegan rápido y duelen.
Al igual que en la bici, la práctica te enseña que el ritmo y la constancia en el pedaleo son los que te mantienen avanzando.
Al poco tiempo, ya dominas tu empresa, la disfrutas y la conviertes en un vehículo para lograr tus sueños y metas; personales y profesionales.
Este gozo se traduce en crecimiento, nuevas personas llegan a la empresa, puedes atender más clientes y todo va bien.
Sin embargo, una consecuencia positiva y natural del crecimiento, es que ya no caben todos en la bici.
Entonces las situaciones se desbordan, convirtiéndose en Desmadre Operativo.
Ahora sí, como en los chistes: ¿en qué se parece una bici a un empresa?
En que los principios básicos se mantienen independientemente de su tamaño.
Por eso cuando crecí no me costó ningún trabajo pasar de la vagabundo a la cross y eventualmente a la de Montaña.
En tu empresa es lo mismo, los principios básicos que le permitieron crecer, son los mismos que la van a mantener en el largo plazo.
Cambia el tamaño de Bici
Simplemente era imposible seguir usando mi bici vagabundo porque ya no cabía.
Con el crecimiento de tu empresa sucedió algo similar, ya no caben todos en la bici y algunas personas nuevas ni siquiera saben andar en ella.
Las bicicletas tienen una limitante física, no puedes hacerlas más grandes.
Tu empresa no tiene esa limitante, puedes cambiar su tamaño manteniendo su esencia.
Y ese es el camino para transformarla del Desmadre a la Rentabilidad Operativa.
Necesitas hacer que todas las personas en tu empresa, sepan andar en la bicicleta usando la misma técnica.
No cambies la esencia de tu empresa, cambia su capacidad para operar con más personas.
Para lograrlo necesitas que todas las personas aprendan, practiquen y dominen.
Nuestro modelo de tres pilares te ayuda en este proceso:
Claridad Operativa – Aprender cómo trabajamos en esta empresa.
Ejecución Consistente – Todos los días subir a la bici para lograr ritmo y cadencia.
Indicadores y Consecuencias – Mantener la bici en el rumbo correcto y evitar caídas.
De esta manera, tu empresa recupera su Rentabilidad, aprovechando todo lo que tienes al día de hoy.
Querido Dueño, tu primer empresa siempre será tu primer amor, porque es la que te enseñó a ser Dueño y generar prosperidad para todos los que la rodean.
Para seguirla disfrutando, solo necesitas ajustar su tamaño haciendo que todos en la empresa sepan usarla, con la misma cadencia.
Me dará mucho gusto, platicar contigo cómo podemos recuperar el gozo de tu empresa y su Rentabilidad Operativa. Agenda una Sesión en esta liga.
Recuerda: Constancia y Cadencia.

