¿Por qué no funcionan los procesos?

A favor de los procesos, tengo que decir que el problema no está en ellos, el problema radica en su ejecución. Además, los procesos tienen mala fama, pues se cree que generan burocracia, que limitan a las personas, que no reflejan la realidad.

Un origen de esta mala fama está en la definición del proceso, muchas veces realizado por un experto en el tema, que no involucra al área operativa que lo ejecutará. Hecho que provoca un rechazo por ser algo extraño, recomendado por alguien “que no sabe”.

Otro origen, es la forma en que se pasa a la ejecución, se explica en una reunión, se muestran los diagramas (en una carpeta que se guarda en el librero más caro del mundo), todos dicen que le entendieron, termina la junta y con ello la vida del proceso.

El tercer origen es la falta de visibilidad, por ejemplo en un proceso realizado entre dos áreas, si un área está comprometida con el proceso y la otra no, el proceso desaparece al llegar a esta última área.

Un proceso es lo mejor que le puede pasar a una organización, garantiza el logro consistente de una meta. Da certidumbre a todas las personas en la organización, libera una cantidad impresionante de tiempo y garantiza tranquilidad mental.

El secreto para que un proceso sea efectivo, es garantizar la ejecución correcta, completa y oportuna de cada actividad que lo compone. Como siempre, la ejecución depende de las personas involucradas en el proceso. 

Parece muy obvio, sí, pero pocas empresas ejecutan sus procesos consistentemente.  Te invito a contestar estas preguntas:

  • ¿Cuántos de tus procesos realmente se ejecutan?
  • ¿Cuánto invertiste en definirlos?
  • ¿Cuánto estás dejando de ganar por no usarlos?

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