Todo está conectado

Tienes problemas cuando: Vendes 100, Entregas 50 y Cobras 25. Esto pasa cuando las áreas están “peleadas”. Es demasiado común que los encargados de cada área, se la pasen culpándose entre ellos cuando un problema surge.

Adivina quién tiene que entrar de árbitro, exacto, tú, el dueño. Constantemente tienes que dejar tu rol de líder para estar suavizando relaciones, que muchas veces ya están irremediablemente rotas.

Como dueños, inconscientemente favorecemos el área que más nos gusta, en la que nos sentimos como pez en el agua y el resto de las áreas las vemos como un mal necesario.

Esta preferencia, poco a poco causa un desbalance que le afecta a la empresa. Si lo que te gusta son las ventas, entonces aceptas que se venda lo que sea sin cuidar que realmente puedas entregarlo.

Si tu preferencia es operaciones, vas a limitar la venta de tu nuevo producto o servicio, hasta que este sea perfecto. O bien, puedes ser muy rígido y quitarle agilidad a tu empresa.

Cuando lo tuyo es la administración, lo importante es que todo ocurra de acuerdo al presupuesto, si no es así, entonces presionas para que se cumpla el presupuesto sin importar la condición de mercado o la relación con tus clientes.

Esta visión unilateral, afecta directamente el estado de resultados y el clima laboral.

Cuando prefieres sólo un área, los líderes de las otras áreas, se cansan y pasan a la posición de decirte sí a todo, porque no importa lo que sugieran, tú siempre les impondrás algo desde tu trinchera preferida.

Por ello siempre estás corriendo para arreglar problemas, apagar fuegos, revisar exceles, contentar clientes, contentar a tus líderes y un largo etcétera.

¿Cómo soluciono esto?

Recuerda el ciclo básico de toda empresa: Ventas inicia con una promesa al cliente, que operaciones cumple y cobranza materializa en el banco.

Necesitas 3 elementos para que este ciclo vuelva a funcionar:

  1. Números
  2. Dibujos
  3. Aceptación

Números.

Siempre la opción más segura para analizar. Revisa al menos los siguientes datos. Del total de ventas, cuántas entregas a tiempo y del total de entregas a tiempo cuántas cobras a tiempo. Parece obvio, pero no lo es, cuando ves los indicadores sueltos, área por área, no se ven los problemas de continuidad.

Hagamos un mini ejercicio, Si vendes 100, entregas 50 y cobras 25. El esfuerzo de tu empresa se está diluyendo en tu proceso de negocio. Tienes una pérdida de 50% en cada etapa. Entonces, no vendiste 100, vendiste 25 porque solo cuentan los que cobras y solo cobras los que entregas.

Dibujos.

Junta a los líderes de tus áreas, dibujen juntos los pasos que siguen desde la venta hasta la cobranza, te sorprenderá la cantidad de acuerdos que lograrás en esta reunión, siempre y cuando no permitas que las diferencias se conviertan en discusiones.

Aceptación.

Reconoce que las tres áreas son igual de importantes, que tienen que funcionar como engranes de una máquina perfecta, tu empresa.

Acepta en cuál eres muy bueno, sobre todo reconoce en cuáles 2 no lo eres, no pasa nada, de hecho, para eso contratas gente, para compensar tus debilidades. Contrata gente mucho mejor que tú para liderear cada área que no es tu fuerte.

Tu meta: Vender 100, entregar 100, cobrar 100 en el tiempo óptimo para tu cliente.

Búscame, para eliminar el desmadre operativo, alineando las áreas de tu empresa, para que funcionen como una sola. Ya tienes la máquina perfecta, solo hay que afinarla.

Recuerda: Tu empresa es la suma de sus partes

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