¿Para Qué?

¿Para QUÉ? Es la pregunta fundamental para alinear el propósito con la ejecución de tu empresa y todos sus stakeholders. Siempre debes hacerla antes de ¿qué? y ¿cómo?

Con el crecimiento de la empresa, se acumulan muchas formas de hacer las cosas: las que vienen desde sus inicios, las que surgieron por el crecimiento o las crisis y muchísimas más.

Esta variedad de formas de hacer las cosas, no siempre está alineada al propósito de la empresa y provoca muchos pequeños problemas. Son pequeños, pero son muchos, entonces el desmadre operativo se manifiesta.

Como todo en tu empresa, eres el responsable de solucionar la situación, entonces decides tomar cartas en el asunto, solo que no obtienes los resultados esperados porque te haces dos preguntas incorrectas: ¿Qué? y ¿Cómo?

¿Qué? y ¿Cómo? son preguntas enfocadas normalmente en resolver síntomas y no la causa raíz: qué hacemos para corregir el pedido de cliente, cómo resolvemos los errores en facturación, hay miles de ejemplos.

Al no arreglar las causas raíz, los problemas siguen ocurriendo y es frustante estar ocupado siempre con lo mismo que ya habías arreglado. Es una historia sin fin, que continuará si no te enfocas en el propósito.

Preguntar ¿Para qué? te enfoca en el propósito de cada dimensión de tu empresa.

  • ¿Para qué fundaste la empresa, además de las utilidades?
  • ¿Para qué quieres más clientes?
  • ¿Para qué contratar más gente?
  • ¿Para qué la campaña en redes sociales?
  • ¿Para qué necesitas la nueva tecnología?
  • ¿Para qué necesitas la papelería del cliente?

Preguntar ¿Para qué? antes de resolver un síntoma, te conduce siempre a la causa raíz.

¿Para qué fundaste la empresa, además de las utilidades?

Para estar más tranquilo, poder disfutar más a mi familia, ayudar a la gente con mis talentos. ¿Tu empresa está alineada con este propósito?

  • , perfecto a seguir cuidándola y mejorándola.
  • No. ¿Qué la está alejando del propósito? ¿Cómo la vuelves alinear?

¿Para qué quieres más clientes?

Para tener mejor flujo, más estabilidad y poder crecer.

¿Todos tus clientes te generan flujo y estabilidad?

  • Sí. Continua con las ventas.
  • No. Categoriza los clientes y véndele solo al tipo de clientes que se alinea con tu propósito.

¿Para qué contratar más gente?

Para que me ayuden porque estamos desbordados.

¿Las personas en tu empresa, hoy, saben cómo ayudarte?

  • Sí. Adelante con la contratación.
  • No. Primero define qué ayuda necesitas de tu equipo actual y explícales cómo ayudarte.

Como puedes ver en estos ejemplos, repasar el propósito de cada dimensión te permite enfocarte para hacerte las preguntas correctas.

Apresurarte a apagar incendios, no te ha ayudado y no te ayudará.

Mientras más enojado, frustrado o desesperado te encuentres con tu empresa, más importante es enfocarte en el propósito de cada dimensión.

Cuando recorres el camino del Para Qué, descubres que la mayor parte de tu empresa está bien y que tienes algunas cosas desalineadas. Al enfocar tu energía en cada una de estas cosas, obtienes resultados contundentes y rápidos.

Como cuando te toca el último carrito del supermercado y no funciona bien una llanta. Si te enfocas en esa llanta, la revisas y le quitas el pedazo de empaque que la atora, queda resuelto en 1 minuto. Si solo maldices el carrito y no lo revisas, te la pasaras batallando durante todas tus compras.

Aprovecho para invitarte a mi canal de Youtube, donde encontrarás contenido de valor para que obtengas el máximo provecho de todo lo que tienes en tu empresa: Clientes, experiencia, recursos.

Recuerda: Siempre inicia con ¿Para qué?

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